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FARMACIA

¿NECESITAMOS LOS FARMACÉUTICOS LEGITIMIDAD SOCIAL?

  2026-08-19 00:00:00   Manuel Machuca    2    517

Después de más de 30 años de la aparición del artículo de Hepler y Strand sobre las oportunidades y responsabilidades en atención farmacéutica resulta cuanto menos paradójico si el problema acerca de la implantación de servicios de gestión integral de la medicación puede reducirse a si este tipo de servicios funcionan o no o a si los farmacéuticos pueden aprender o no a ejercerlos. Me refiero, que quede claro, a la práctica asistencial propuesta por Cipolle, Strand y Morley, no a la proliferación de actividades clínicas que hemos ido rebautizando como atención farmacéutica sin compartir necesariamente su filosofía, su método ni, sobre todo, su asunción de responsabilidad.

Existe un amplio desarrollo metodológico que sobrepasa ya las propuestas de los profesores de la Universidad de Minnesota, y es probable, y existe, capacidad de formación a profesionales, hay evidencia clínica y económica de resultados. Sin embargo, su incorporación estable a los sistemas sanitarios del mundo sigue siendo muy limitada. Entonces, ¿qué es lo que pasa? Y no, no se trata de volver a investigar sobre barreras y facilitadores para la implantación. Otra vez, no.

¿No será que quizá llevamos años formulando mal la pregunta, y que, en lugar de preguntarnos únicamente por las barreras que impiden implementar los servicios nos deberíamos preguntar por qué los sistemas sanitarios no han llegado a considerar suficientemente necesaria y legítima esta responsabilidad profesional como para incorporarla estructuralmente?No basta con que seamos competentes (saber hacer), que nos autoricen legalmente a hacerlo (poder hacer), sino que debemos adquirir la legitimidad social, ser reconocidos como los que debemos hacerlo.

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GRACIAS

  2026-08-01 00:00:00   Manuel Machuca    4    327

31 de julio de 2026, festividad de san Ignacio de Loyola. Dos y media de la tarde, sube la persiana automática de la farmacia. Nos despedimos. Se cierra la persiana tras de nosotros. Carmen y yo regresamos a casa. El calor es sofocante, y el espíritu, agradecido. Fin.

31 de julio de 2026, punto y aparte de una trayectoria que deberá continuar escribiéndose con al menos un buen espacio en blanco, como un nuevo capítulo. Finaliza una trayectoria que comienza de la mano de mi madre, Marina González Jiménez, allá por 1964, cuya licencia ha estado ligada a mi familia a lo largo de estos sesenta y dos años, ya que a mi madre la seguí yo y después Carmen, mi esposa, desde 2013 hasta ahora. Sesenta y cuatro años después entra Juan a dirigir la farmacia y solo le podemos desear que llegue a disfrutar, a aprender, de la vida, no solo de los fármacos, como hemos podido disfrutar nosotros.

El camino de regreso a casa no es muy largo, aunque esos veinte minutos de caminata en lo más tórrido del verano pueden llegar a convertirse en eternos. Pero es un día especial, es el último en el que lo recorremos por obligación. Es momento de hacer un recorrido mucho más largo, por el que surcan los recuerdos de lo vivido durante tantos años, a pesar de que en mi caso hace tres que tomé la decisión de dar un giro a mi vida y embarcarme de forma integral en el mundo académico de la Universidad Loyola, una experiencia que me está dando muchas alegrías y aprendizaje pero que hubiera carecido totalmente de sentido si antes no hubiera pasado por esa escuela de vida que es una farmacia de barrio, primero junto a mi hermana Marina en el barrio de la Plata, y después en la calle Marqués de Pickman del barrio viejo de Nervión.

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LITERATURA

SIEMPRE NOS VAMOS LOS MEJORES

  2026-08-12 00:00:00   Manuel Machuca    5    451

Querido Eduardo:

Cuando tu destino se hizo inevitable quise recordar cómo nos conocimos. Sigo sin recordarlo, tampoco es que, la verdad, me importe mucho. Quizás fuera a través de Alejandro Luque, cuando entré a formar parte de la plantilla de Estado Crítico, la revista digital de crítica literaria en la que disfrutaba de aquellas reseñas tan tuyas, tan originales, tan geniales, que hacías sobre los libros que leías. Quizás fuera a raíz de la publicación del libro El derbi final No lo sé, y qué más da.

Lo que sí recuerdo es cuando comencé a encontrarme contigo aquellos viernes tan beernes en El Pasiego, otro lugar tan moribundo desde que tú dejaste de frecuentarlo y que ha acompañado tu enfermedad como su auténtico correlato. Yo regresaba de trabajar en la farmacia a mediodía y te encontraba en una mesa de la terraza, siempre en la terraza, tu oficina, con una cerveza en la mesa y un libro en las manos. De unos primeros viernes apenas saludándonos e intercambiando breves palabras, pasé a aceptar tu invitación a compartir una cerveza, y con el paso de las semanas dos, tres o las que se terciaran, hasta que reunirnos cada viernes se convirtió en una tradición, palabra que en Sevilla, así somos, se utiliza para definir a algo que se ha repetido más de dos veces. Y así, durante varios años, con sus semanas y sus viernes de beernes correspondientes, dibujar la vida desde esa mesa que era tuya. Una mesa que se amplió, y que quizás en algún momento llegó a ampliarse demasiado, tanto que hasta que, como desgraciadamente suele pasar, acabó por romperse para todos, incluso para ti.

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PRESENTACIÓN DE

  2024-03-20 00:00:00   Manuel Machuca    0    9618

Miércoles 20 de marzo de 2024

Es para mí un honor estar hoy aquí en la Librería Palas, a la que agradecemos su acogida, para presentar la última obra del escritor Rafel Maldonado. Como no estoy del todo seguro de que todos lo conozcáis, creo que debo hacer un breve repaso a su ya extensa biografía literaria y a que podáis saber un poco más acerca de nuestra relación. Porque así, trataré de conseguir que su luz también me ilumine a mí, aunque no sea nada más a través de su reflejo.

Había pensado presentar a Rafa como alguien que no sabe encender una chimenea, tal y como admite en el libro que nos ocupa. Pero creo que hoy no es el momento, y no solo porque desgraciadamente ya no es tiempo de chimeneas, o al menos de este tipo de chimeneas, sino porque ayer se supo que Rafa acaba de ser elegido académico en la Real Academia Sevillana de las Buenas Letras, una prestigiosa institución que todos conoceréis, de las más antiguas academias literarias, no en vano se fundó en 1751. Así que, Rafa, enhorabuena por tu nombramiento; como farmacéutico y aprendiz de escritor es un orgullo que formes parte de la Academia. 

No me quiero extender mucho en el preámbulo, aunque sé que una vez más no lo conseguiré, porque creo que debemos escuchar al escritor. Y ello a pesar de que un escritor no sepa mucho de su obra en el momento de publicarla, y tenga que esperar a que sean luego el tiempo y los lectores quienes le hagan entender muchas de las cuestiones que se revelan en sus profundidades, en ese pozo de donde se encuentra la verdad al que alude el escritor brasileño Jorge Amado en Los viejos marineros. Si supiese por qué bailo, no bailaría, dijo la bailarina; si ha hecho la película es porque no entiende nada, escribe Rafael en referencia a Moretti.

 

Pero sí que me gustaría decir que conocí a Rafa cuando presenté mi primera novela, Aquel viernes de julio, y él estaba a punto de publicar la primera edición de El trapero del tiempo. A partir de ahí, hemos compartido muchos momentos literarios, tanto en esas antologías que tan poco le gustan, como aquella Hidra verde, libro de relatos firmado por farmacéuticos escritores hispanoamericanos, como en caminos editoriales comunes en nuestra querida Editorial Anantes de Ruth, Ismael y Manuel. Incluso hasta finales del año pasado compartimos columna en la revista El Farmacéutico, en la que también tratábamos de alargar nuestra vida a través de la literatura.

Tres novelas, otros tantos volúmenes de cuentos, un ensayo y dos diarios, además de sus colaboraciones periodísticas y participaciones en antologías, trazan la trayectoria del escritor, que también hoy es editor junto a M. en la editorial faulkneriana Luz de Agosto.

De mis sombras, hijo es su segundo volumen de diarios, tras el Diario de cabotaje que publicó en 2020 con Anantes, y corresponde al bienio 2016-2017. Escrito a modo de diálogo con su hijo R., llega hasta el tiempo en el que nace su segundo hijo, P., con el que también establece su diálogo al final del libro.

Como no quiero impacientar a nadie, voy a señalar los aspectos que me gustaría destacar del libro para que todo el mundo sepa lo que me queda por decir. Voy a hablar sobre:

  •       La honestidad.

  •       El libro como curso de escritura creativa.

  •       La muerte.

 

 

La honestidad es lo primero que me sugiere este libro, y es que, más allá de ser el diario de un escritor con profundas convicciones literarias que defiende con firmeza, de las que hablaremos, el diario es un legado, una herencia a sus hijos, una forma de enseñanza hacia ellos que también permite al escritor alargar su vida más allá de su muerte y entregarles lo que ha aprendido a lo largo de su existencia. Esto es muy importante porque es un acto de honestidad. Y la honestidad es un valor en el que todos nos gustaría vernos reflejados, y que entiendo como una exposición coherente de lo que uno piensa, quizás la mejor forma de estar en el mundo.

Que el libro rezume honestidad y coherencia con lo que uno es, con lo que uno defiende, no quiere decir que tengamos que estar de acuerdo con lo que se dice, faltaría más. Y es que el aprendizaje viene no solo de quienes pueden ser un ejemplo de vida, sino de los que nos permiten obtener puntos de partida para realizar nuestra propia reflexión, nuestro propio camino. Siempre he dicho que he aprendido más de los errores de mis padres que de sus aciertos, como también lo he hecho mucho más de los míos propios que de otros aspectos de los que pueda sentirme orgulloso. Dices que ser padre es tener miedo, y qué mejor forma de alejarlo que poniéndole palabras.

Hay que agradecer a las personas que sean honestas en sus planteamientos. Solo desde la honestidad de los planteamientos lograremos hacer un mundo mejor, un mundo en el que hoy en día sobran lecciones y faltan maestros, sobran iluminados y falta gente luminosa. Rafa lo es, porque su luz nos permite elaborar nuestro propio proceso, como también se lo va a facilitar a sus hijos el día en el que estén preparados para leer este libro, y la obra de su padre, para que realicen sus propias elecciones.

En segundo lugar, en el proceso de elaboración del libro, Rafael vierte sus preocupaciones sobre muy diversos temas: sociopolíticos, profesionales, espirituales, pero también en sus páginas hay otra lección para aprender en lo que se refiere a la literatura. Dejo a un lado de nuevo su honestidad a la hora de exponer sus ideas políticas, esas que a muchos nos pueden condicionar a la hora de leer a ciertos autores, dejo también a un lado, sin dejar de señalarlas, sus creencias religiosas agnósticas, tan andaluzamente compatibles con su fe en la Virgen de la Fuensanta. Una fe que me ha traído a la mente una conversación que tuve con el gran médico y escritor sevillano Paco Gallardo, cerveza mediante, que ante nuestras dudas religiosas proclamaba su inquebrantable fe en el Gran Poder. Y todo con la majestad de unas iglesias llenas de siglos y el silencio de Dios ante el temor de los hombres.

De mis sombras, hijo, y me aparto de la digresión, aunque no mucho, es un acto de fe de convicciones literarias. Un acto de fe marcado por un auténtico fervor por la ambición y el estilo, fe religiosa politeísta, pero no muy politeísta, en la que aparecen entronizados para Rafa escritores como William Faulkner o Juan Benet, del que publicó un ensayo que atraviesa todo este libro y que lleva por título precisamente ese: La ambición y el estilo.

Debo aclarar que no es este diario un pretendido curso sobre creación literaria, pero sí que proclama las virtudes teologales de su fe en la literatura. Unas virtudes que pasan necesariamente por el cuidado extremo del lenguaje, para lo que cita a Buffon cuando recuerda al gran Chiquito de la Calzada: Lo importante no es lo que se cuenta, la anécdota o la trama, sino cómo se cuenta.

 

 

 


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CUANDO LA HISTORIA SE TRAGA A LA LITERATURA

  2023-07-23 00:00:00   Manuel Machuca    0    2494

Dieciséis años después de su aparición en Estados Unidos, la Editorial Bigsur, especializada en literatura basada en historias reales, publica las memorias de Ishmael Beah, un niño soldado que con apenas trece años fue obligado a combatir en la guerra civil que asoló su país, Sierra Leona, durante entre 1991 y 2002, una guerra que causó al menos cincuenta mil muertos y cientos de miles de desplazados en las versiones más optimistas. 

La historia comienza en 1993, cuando el pequeño Ishmael viaja junto a unos amigos a un pueblo cercano a participar en un concurso de rap. Durante el camino se ven sorprendidos por la llegada a la zona de los rebeldes del Frente Revolucionario Unido, que desde dos años atrás combatía al ejército, y tienen que huir a través de la selva para escapar a las matanzas que perpetraban a su paso. Tras una larga travesía en la que son testigos de las crueldades de una guerra despiadada, con pueblos arrasados y sus habitantes, no importa la edad, ejecutados, acaban cayendo presos del ejército nacional, que combate a la guerrilla en la región. A partir de ahí, los aspirantes a raperos se ven obligados a integrarse en sus filas y a participar en la despiadada violencia de la contienda, gracias al entrenamiento militar y, sobre todo, al consumo indiscriminado de drogas, que colaboran de forma imprescindible en la deshumanización del conflicto. Y el horror que antes veían lo comienzan a experimentar.

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LOLA OPINA

  2023-07-06 00:00:00   LOLA    0    674530

La opinión más larga que ha llegado hasta ahora sobre mi último libro DEMASIADA GENTE merece que salga en una entrada del blog. Es de LOLA, y su opinióbn es esta:

Demasiada gente

Además de demasiada gente, en Demasiada gente hay muchas otras cosas. Hasta en la rabia hay un acento de ternura. Hasta en la desesperación hay un momento eterno para la esperanza que llega a causar rabia al sentido contrario, al del perdón o la comprensión. Hay mucha maldad soterrada metida en los corazones de demasiada gente. Hay un desprecio total y rotundo al daño que conocen, que saben que van a ocasionar; hay una negación absoluta de la bondad y de la devoción que expresan y con la que comprometieron sus vidas; hay un insulto intolerable a la vida humana, a la más vulnerable de las vidas y de los sentimientos; hay un pecado de arrogancia y maldad al que se supone que deben dar guerra sin cuartel, pero al que ignoran deliberadamente porque todos los tipos de depravación se reúnen en estos seres abominables. Médicos, monjas, seglares santiguadores mentirosos y mezquinos que se ocultan tras la falsa apariencia del servidor de dios, del amante de los más honestos gestos de generosidad y humanidad que fuesen posible.

Y es posible que en ?Demasiada gente? haya demasiada gente buena, demasiada gente paciente, bien pensada, que aún a pesar de todo esté dispuesta a perdonar a tanta gente mala y despreciable.

Después de leer este libro de Manuel Machuca titulado ?Demasiada gente?, y una vez conocido su contenido, llegado hasta el fondo de sus vísceras, de sentirme extenuada con el dolor de las víctimas, arrebata de ira con el impudor e impunidad de los malhechores, se me ocurre pensar, independientemente del tema religioso o del que solemos darle con total rigor y generosidad a la profesionalidad de los médicos, qué papel ejercía la justicia en todo este asunto, y se me hiela la sangre al pensarlo. Qué triunvirato divino, qué mezquindad, cuanta vileza y qué tamaña impunidad en torno a este, como a otros temas. Lo que no se supo en su día ya ha prescrito y los culpables se hallan libres de culpa. ¿Y sus conciencias? ¿Dónde las guardan? ¿Las han tenido alguna vez? ¿Prescriben en términos humanos la escasez o ausencia de ellas? ¿Pueden vivir sin que les duela eso que dicen que Dios nos dio y que se llama alma?


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SOCIAL

CUÁNDO SE VACUNA LAURA

  2021-02-26 00:00:00   Manuel Machuca    0    209

Ella no lo sabe, yo tampoco. Laura es una de las empleadas del supermercado al que suelo ir. Nos conoce por nuestros nombres, está atenta a lo que cada uno de sus clientes necesitamos. Estuvo desde el principio de la pandemia, soportando nuestras neuras de compras de papel higiénico, de latas de conserva, de lo que fuera. Ha trabajado domingos de navidades que luego dicen que van a pagar con vacaciones y luego? Luego, eso, lo que todos sabemos.

Ella ha formado parte de los trabajadores esenciales de este país, pero nadie se acordó de ella para vacunarla? de la gripe.

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DIARIO DE A BORDO

¿NECESITAMOS LOS FARMACÉUTICOS LEGITIMIDAD SOCIAL?

  2026-08-19 00:00:00   Manuel Machuca    2    517

Después de más de 30 años de la aparición del artículo de Hepler y Strand sobre las oportunidades y responsabilidades en atención farmacéutica resulta cuanto menos paradójico si el problema acerca de la implantación de servicios de gestión integral de la medicación puede reducirse a si este tipo de servicios funcionan o no o a si los farmacéuticos pueden aprender o no a ejercerlos. Me refiero, que quede claro, a la práctica asistencial propuesta por Cipolle, Strand y Morley, no a la proliferación de actividades clínicas que hemos ido rebautizando como atención farmacéutica sin compartir necesariamente su filosofía, su método ni, sobre todo, su asunción de responsabilidad.

Existe un amplio desarrollo metodológico que sobrepasa ya las propuestas de los profesores de la Universidad de Minnesota, y es probable, y existe, capacidad de formación a profesionales, hay evidencia clínica y económica de resultados. Sin embargo, su incorporación estable a los sistemas sanitarios del mundo sigue siendo muy limitada. Entonces, ¿qué es lo que pasa? Y no, no se trata de volver a investigar sobre barreras y facilitadores para la implantación. Otra vez, no.

¿No será que quizá llevamos años formulando mal la pregunta, y que, en lugar de preguntarnos únicamente por las barreras que impiden implementar los servicios nos deberíamos preguntar por qué los sistemas sanitarios no han llegado a considerar suficientemente necesaria y legítima esta responsabilidad profesional como para incorporarla estructuralmente?No basta con que seamos competentes (saber hacer), que nos autoricen legalmente a hacerlo (poder hacer), sino que debemos adquirir la legitimidad social, ser reconocidos como los que debemos hacerlo.

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SIEMPRE NOS VAMOS LOS MEJORES

  2026-08-12 00:00:00   Manuel Machuca    5    451

Querido Eduardo:

Cuando tu destino se hizo inevitable quise recordar cómo nos conocimos. Sigo sin recordarlo, tampoco es que, la verdad, me importe mucho. Quizás fuera a través de Alejandro Luque, cuando entré a formar parte de la plantilla de Estado Crítico, la revista digital de crítica literaria en la que disfrutaba de aquellas reseñas tan tuyas, tan originales, tan geniales, que hacías sobre los libros que leías. Quizás fuera a raíz de la publicación del libro El derbi final No lo sé, y qué más da.

Lo que sí recuerdo es cuando comencé a encontrarme contigo aquellos viernes tan beernes en El Pasiego, otro lugar tan moribundo desde que tú dejaste de frecuentarlo y que ha acompañado tu enfermedad como su auténtico correlato. Yo regresaba de trabajar en la farmacia a mediodía y te encontraba en una mesa de la terraza, siempre en la terraza, tu oficina, con una cerveza en la mesa y un libro en las manos. De unos primeros viernes apenas saludándonos e intercambiando breves palabras, pasé a aceptar tu invitación a compartir una cerveza, y con el paso de las semanas dos, tres o las que se terciaran, hasta que reunirnos cada viernes se convirtió en una tradición, palabra que en Sevilla, así somos, se utiliza para definir a algo que se ha repetido más de dos veces. Y así, durante varios años, con sus semanas y sus viernes de beernes correspondientes, dibujar la vida desde esa mesa que era tuya. Una mesa que se amplió, y que quizás en algún momento llegó a ampliarse demasiado, tanto que hasta que, como desgraciadamente suele pasar, acabó por romperse para todos, incluso para ti.

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GRACIAS

  2026-08-01 00:00:00   Manuel Machuca    4    327

31 de julio de 2026, festividad de san Ignacio de Loyola. Dos y media de la tarde, sube la persiana automática de la farmacia. Nos despedimos. Se cierra la persiana tras de nosotros. Carmen y yo regresamos a casa. El calor es sofocante, y el espíritu, agradecido. Fin.

31 de julio de 2026, punto y aparte de una trayectoria que deberá continuar escribiéndose con al menos un buen espacio en blanco, como un nuevo capítulo. Finaliza una trayectoria que comienza de la mano de mi madre, Marina González Jiménez, allá por 1964, cuya licencia ha estado ligada a mi familia a lo largo de estos sesenta y dos años, ya que a mi madre la seguí yo y después Carmen, mi esposa, desde 2013 hasta ahora. Sesenta y cuatro años después entra Juan a dirigir la farmacia y solo le podemos desear que llegue a disfrutar, a aprender, de la vida, no solo de los fármacos, como hemos podido disfrutar nosotros.

El camino de regreso a casa no es muy largo, aunque esos veinte minutos de caminata en lo más tórrido del verano pueden llegar a convertirse en eternos. Pero es un día especial, es el último en el que lo recorremos por obligación. Es momento de hacer un recorrido mucho más largo, por el que surcan los recuerdos de lo vivido durante tantos años, a pesar de que en mi caso hace tres que tomé la decisión de dar un giro a mi vida y embarcarme de forma integral en el mundo académico de la Universidad Loyola, una experiencia que me está dando muchas alegrías y aprendizaje pero que hubiera carecido totalmente de sentido si antes no hubiera pasado por esa escuela de vida que es una farmacia de barrio, primero junto a mi hermana Marina en el barrio de la Plata, y después en la calle Marqués de Pickman del barrio viejo de Nervión.

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QUERIDA CRIS

  2025-11-28 00:00:00   Manuel Machuca    0    739

Uno va teniendo una edad y sabe que el final, si no el definitivo y mortal, sí al menos de una etapa importante de la vida, está cada vez más cerca, y por ello, a veces se pregunta cómo será él día en el que le comuniquen que hasta aquí hemos llegado. Uno se imagina, y quiere imaginarse lo mejor, pero a veces la vida nos da la oportunidad de presenciarlo en la vida de otros. Y así fue como sucedió ayer.

Ayer se despidió Cristina. Para quien lea esto y no la conozca, Cristina apenas ha rebasado los treinta años, pero decidió dar un giro a su vida y aceptar otro trabajo. Y se fue.

Cristina es un ser de luz. La mejor investigadora de nuestro departamento, que lo es, sin duda, no es lo que mejor la define. La define su alegría, su generosidad hacia los demás, su ayuda y disposición en todo momento. Cristina es una mujer que vive en un barrio de trabajadores, y puedo entender perfectamente, sin saber mucho más, aun a riesgo de equivocarme, lo que supone personas como ella en sus familias, en sus barrios. Como también entiendo el rechazo que produce a ciertas personas de otra procedencia.

Fue emocionante asistir a su día de despedida. Compañeros y compañeras agradecidos por su trabajo, por su decencia, por su compromiso para sacar adelante el grado de Fisioterapia en la universidad. Y también por cada día que nos ha sacado de un atolladero informático, que nos ha ayudado a fundamentar una revisión sistemática, que nos ha acercado a casa, al metro...

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SEVILLA FC

GRACIAS

  2023-01-01 00:00:00   Manuel Machuca    0    148

Cuando Jul y Gan hablaron con Álvaro Fuentes para proponerle escribir un artículo semanal en la Colina de Nervión sobre nuestro amado Sevilla Fútbol Club, sabían perfectamente que algún día este momento iba a llegar. Lo que ninguno de los dos imaginaba entonces era que, además de la tristeza que supone poner punto final a una colaboración tan fecunda y positiva, el adiós sucedería en un momento tan doloroso de nuestra historia. Porque a la lamentable clasificación liguera del equipo que ostenta el cuarto presupuesto de la liga española, se le ha unido una descomposición institucional que nos retrotrae a tiempos de Colusso, Eboue y otros remedos de futbolistas y dirigentes.

A Jul y a Gan les hubiera gustado despedirse con el equipo en la cima, como apuntaba en estas últimas temporadas, en las que la esperanza de coronarse en la liga se acercaba más a la realidad. Sin embargo, todo se torció, y lo que en un momento previmos los sevillistas como una temporada excepción que confirmaría nuestra regla ascendente, un tomar aire para impulsarnos de nuevo, apunta a día de hoy a una nueva travesía en el desierto, por mucha verborrea que acompañen nuevos discursos. Y es que la violencia verbal, como toda violencia, no trae nada bueno. Ya dice el refrán que quien siembra vientos recoge tempestades y el que un día se iba a comer un león desde la melena a la cola y salió trasquilado, no parece que sea el más adecuado para crear el ambiente de paz, sosiego y unión que precisa el sevillismo, salvo que él entienda la calma como «fusilamiento»» accionarial de sus contrincantes. Y en este país ya tenemos sobrada experiencia de las travesías del desierto, las épocas tenebrosas que se suceden cuando se pasa por las armas al hermano que piensa diferente y se transforma en enemigo con la mera excusa de imponer sus intereses a los de los demás. 

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NUESTRO LIBRO DEL DESASOSIEGO

  2022-12-25 00:00:00   Manuel Machuca    0    127

El Sevilla Fútbol Club ha vuelto a la competición. A pesar de que la eliminatoria copera se solventó sin problemas, es el próximo viernes 30 cuando de verdad regresa lo que importa, la competición liguera. Y lo hace con la sociedad envuelta en un mar de incógnitas, con malas noticias deportivas y un ambiente insufrible. Lo que iba a ser un mes de descanso mental, de recuperación anímica, de trabajo con el nuevo entrenador, que llegó en plena vorágine competitiva, se ha convertido en un tiempo más para el desasosiego. Quizás leer el libro de Fernando Pessoa no hubiera sido mala terapia para un club y un deporte en el que los hábitos lectores no son precisamente los más comunes.

A día de hoy, once son los futbolistas disponibles del primer equipo para Jorge Sampaoli. Durante la pasada semana tuvieron que pasar por el quirófano Tecatito Corona y Marcao. Aún no sabemos mucho de lo que sucede con Acuña y el Papu Gómez, y el Mundial, que ha reportado ciertos réditos económicos, ha dejado en fuera de juego a futbolistas que se iban a transferir como Delaney. La carta a los Reyes Magos del entrenador va a ser más extensa que la de un niño chico. Las lesiones se eternizan, se vuelve más complejas cada día que pasa. Unas molestias se convierten en rotura, una rotura en fractura, y una fractura en Mejor parar.

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